Cómo hay que regar los setos

Una vez terminado el verano, llega el instante de podar los setos de nuestro jardín.

Hay setos que aún sostienen su floración, estos no debemos podarlos, mientras que dure la floración. En setos como las poligalas o las lantanas, que la mayoria de las veces están en flor, debemos llevar a cabo un pequeño corte.

Riego

El riego es otro de los cuidados indispensables para los setos de jardín.

En temporada seca es conveniente revisar que la planta recibe los riegos precisos. Una aceptable opción alternativa a fin de que los peligros sean los correctos, es disponer un sistema de riego subterráneo con tubería horadada que se alargue por todo el largo del seto. Esta clase de sistema de riego es la mejor solución para regar apropiadamente y de manera incesante los setos, varios de estos kits de riego asimismo están libres en Amazon.

Géneros de setos

Hay una extensa variedad de setos para disponer en el jardín y hay que tener en consideración cada uno de ellos, en dependencia del tamaño del espacio, su función primordial y la altura deseamos para este. Los setos tienen la posibilidad de lograr mucho más de 2 m, al paso que los medianos miden entre 1 y 2 m y se usa para acotar espacios. Los mucho más pequeños tienen la posibilidad de llegar a medir 1 m y, aparte de separaciones, dan dinamismo a los jardines recientes.

Si lo que deseamos es rigurosamente dividir espacios, entonces disponemos especies como el eleagnus, que tiende a ser bastante alta.

En jardines y terrazas, los falsos lauros, que tienen hojas muy enormes, marchan bien, pero no sirven tanto para dividir, sino más bien para ornamentar. En el momento de acotar espacios en una sola terraza, poseemos otros setos que dan hojas mucho más pequeñas, como el eleagnus ebbingei.

Como esto puede suceder por diversas razones, te contamos ciertas:

  • Por encharcamiento: aquí tienen la posibilidad de influir 2 componentes, uno es el riego elevado. Muchas personas, al notar que la planta se ha secado, tiende a regarla mucho más. Pero o sea malo para la planta, pues al tener mucha agua las raíces no reciben oxígeno, con lo que la planta se asfixia. En el momento en que esto pasa, las raíces de la planta no absorben el agua y los nutrientes que precisa y es entonces en el momento en que las hojas empiezan a ponerse amarillas.

Otra causa es posible que la tierra donde se planta no drene el agua o que el hueco no se haya hecho adecuadamente en el momento en que se plantó. Además de esto, un suelo con irregularidades, con pendiente o con huecos hace encharcamientos en varias zonas.

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