Por qué se ponen marrones las tuyas

Iván M. Prado Rodríguez.

Pardeamiento de las coníferas

Precaución con el encharcamiento

La desecación se genera por encharcamiento del sustrato, bien por ser un suelo poco poroso, muy arcilloso, mal drenado, o por exceso de riego . El agua es la responsable de completar los poros del sustrato que debe llenarse con aire y, por ende, las raíces se quedan sin oxígeno velozmente.

Al acrecentar el dióxido de carbono en el ámbito de la raíz, empiezan a manifestarse distintas reacciones químicas que desarrollan una enorme pérdida de permeabilidad en las membranas de la raíz, con lo que la planta no solo tiene inconvenientes para absorber agua, sino más bien asimismo nutrientes. Como resultado, el follaje empieza a volverse amarillo.

Tasa de desarrollo de las coníferas: ¿quién gana? – ¿Qué conífera medra mucho más grande?

Muchas personas pregunta por el ritmo de desarrollo de estas plantas. La contestación es que el vencedor es terminantemente el Leyland. Precisamente 1 o 2 años tras la siembra, Leyland empieza a medrar a un ritmo de 120 a 140 cm (3,9 a 4,6 pies) al año, en condiciones perfectas. Las otras especies mentadas asimismo tienen la posibilidad de medrar de forma rápida. Por servirnos de un ejemplo, Arizona, en condiciones convenientes, puede ganar entre cien y 120 cm (3,3 y 3,9 pies) de altura al año.

Las crestas doradas y las tuyas piramidales asimismo tienen la posibilidad de ganar hasta 60 cm de altura al año. No obstante, a lo largo del primer año, mientras que son jóvenes, las coníferas procuran desarrollar su sistema radicular. A lo largo de este periodo, posiblemente no tengan un desarrollo destacable en altura, lo que defrauda a los jardineros. No obstante, a lo largo de los próximos años, ahora medida que maduran, su desarrollo puede ser verdaderamente pasmante. Aun el tuyo puede medrar hasta 2 metros (6,6 pies) al año, no obstante, desde el décimo año de ahora en adelante. En todo caso, si deseamos crear una cerca espesa de plantas inmediatamente, necesitaremos obtener árboles altos (2,20 metros o 7,2 pies o mucho más) y plantarlos a una distancia de 1 metro (3,3 pies) de cualquier prado, sosteniendo cuando menos 1 a 1,2 metros (3,3-3,9 pies) de distancia entre los árboles.

Antes de plantar un árbol en el jardín, de forma frecuente es requisito elaborar apropiadamente el suelo. Esta preparación radica en adecentar el área, por norma general aplicando una aceptable labranza cerca del área de plantación con herramientas destacables. La labranza tiene como propósito remover las malas yerbas (que compiten con los árboles jóvenes por el agua y los nutrientes) y remover las piedras y cualquier material no esperado del suelo. Al tiempo, con esta técnica, intentamos de ablandar el suelo, haciéndolo capaz para recibir las raíces sensibles del árbol joven.

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